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Maribor
A pesar de que es la segunda ciudad más grande de Eslovenia, Maribor tiene el encanto de una pequeña ciudad donde la naturaleza y la metrópoli viven en estrecha proximidad.
Está rodeada por bosques, viñedos y exuberantes colinas verdes, que se vuelven blancas en invierno y son excelentes para el esquí.
Una de las mayores ventajas es que todo queda a pocos pasos del centro, donde podrás degustar exquisiteces en cafés y restaurantes, y aprovechar a dar un paseo por las vibrantes calles del casco antiguo.
Sin embargo, las colinas cercanas son un recordatorio constante de que la naturaleza se encuentra a poca distancia, y que todo un mundo de ocio te espera. Con tal diversidad en tan pequeño espacio, la única dificultad es elegir que hacer primero.
Nuestra aventura en esta encantadora ciudad comenzó en el Hotel Piramida, un establecimiento exclusivo ubicado en el centro de la ciudad, muy cerca de bares y restaurantes, así como también iglesias, monumentos y paseos.
La capilla situada encima del Monte Piramida es un recordatorio de los viejos tiempos, cuando el primer fuerte construido allí en 1164 montaba guardia sobre el pequeño asentamiento.
El corazón de la ciudad se encuentra en el casco antiguo, con su universidad, que le otorga un carácter juvenil, que combina muy bien con el envejecimiento todavía convenientemente conservado de sus construcciones.
La muy ornamentada arquitectura de sus animadas calles y plazas recorre todo el camino hasta Lent, el histórico puerto de la ribera, que cobra vida cada verano en el Festival de Lent.
A pocas cuadras al norte encontrarás el Parque Mestni, el punto de partida para muchas actividades recreativas en las cercanas colinas Slovenske Gorice.
Un poco al sur se hallan las colinas del Macizo de Pohorje, una densamente forestada cordillera y también un centro de esparcimiento y de esquí, frecuentados por locales y turistas por igual.
El primer lugar que visitamos fue Stara Trta. En la parte frontal del Centro de Información Turística, en Lent, se encuentra la más antigua vid del mundo, que con 400 años es un símbolo de la cultura vitivinícola de Maribor, y uno de los principales atractivos de la ciudad.
Luego recorrimos la Catedral Stolnica, que en sus 57 metros de altura posee un alto campanario visible desde toda la ciudad. Si te animas a subir la larga escalera en espiral, conseguirás como recompensa una maravillosa panorámica y podrás llevarte de recuerdo unas hermosas fotos.
Por supuesto, no podíamos dejar de visitar el Mariborski Grad, el Castillo de Maribor. Esta fortaleza del siglo XV ahora es hogar del Museo Regional. Echa un vistazo a la estupendamente decorada escalera barroca y al techo en el Salón de los Caballeros, pintado por el artista Jozef Gebler.
También recorrimos las rutas del vino y visitamos la imponente Catedral de San Juan Bautista, la Columna de San Florián en el centro del casco antiguo, la Galería de Bellas Artes, el Mercado Glavni trg, y Vinag, la bodega más antigua de la ciudad.
A la hora de comer, Maribor está repleta de una variada selección de restaurantes que ofrecen una deliciosa muestra de cocina internacional, así como muchos platos tradicionales eslovenos.
Nuestro restaurante favorito es el Gostilna Pri Treh Ribnikih, situado en el bello entorno del Parque Mestni. Este acogedor “gostilna” sirve una excelente comida junto con buenos vinos de su bodega. Prueba la especialidad local, la “Štajerska” un plato de carne de cerdo y embutidos.
Como toda ciudad universitaria, Maribor no se queda corta de buena vida nocturna, donde además de teatros, ópera y ballet encontrarás bares, discotecas y clubes nocturnos. Muchos de estos están situados a lo largo del río Drava, en especial en la zona de Lent, mientras que otros están dispersos por todo el centro.
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